De la ficción a la acción, el parto feliz

 

No es extraño que en la memoria colectiva de la mayoría de mujeres se mantenga la idea de que el parto es “doloroso” y “traumático”. Pero ¿por qué sucede esto?

, hagamos un breve recuento.

Desde pequeñitas estamos familiarizadas con imágenes que crean las telenovelas, el cine y otros programas de televisión, en cuyos guiones no pueden faltar las escenas “dolorosas” de  partos con gritos desesperados, mujeres inundadas de sudor y lágrimas, mujeres que mueren y dejan huérfano a su bebé, mujeres que muerden, rasguñan y son  violentas a causa de una labor de parto insoportable… Estas escenas  han inundado nuestro imaginario sobre el  parto y que se han quedado en la memoria y el corazón.

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Por otra parte, cuando estamos embarazadas y somos primerizas, lo que deseamos escuchar es la experiencia de otras mujeres con respecto al parto, la lactancia y la maternidad. La mayoría por lo general nos transmite mensajes negativos y de dolor, claro, sin la mínima intención de hacernos daño o asustarnos.

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La sociedad también nos ha acuñado frases, que al ser repetidas muchas veces en la historia de la humanidad, se han convertido en casi una verdad absoluta, como aquella de “parirás con dolor”. Todas estas vivencias se han sembrado en nuestro interno femenino.

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Entonces las preguntas:

¿Cómo podemos guardar en nuestra mente información positiva del parto y nacimiento, si lo único  que hemos visto –probablemente- son partos ficticios y de estudio, que tiene que responder a un guión que llame la atención y genere sintonía?.

¿Cómo podemos conectarnos con la idea de un parto no doloroso, si generación tras generación se nos ha trasmitido aquella idea negativa sobre el embarazo, el parto, la lactancia y la maternidad?.

Pese a todo lo anteriormente nombrado, la capacidad de dar vida placenteramente y de conectarnos con nuestro cuerpo e instinto, está guardada en nuestro subconsciente. Es una valiosa información que  probablemente todas  almacenamos en nuestras células y que necesita un empujoncito para ser activada nuevamente. Esa información genética trasmitida desde el inicio de la humanidad vive en nosotras.

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El ensayista francés del siglo XVI, Michel de la Montaigne, afirmaba  que había pueblos enteros en donde se desconocía el dolor en el parto. Así mismo el sacerdote español, Bartolomé de la Casas, en sus crónicas refería que el parto de las indígenas que había conocido del Caribe, se producían sin dolor.

Tal vez en el camino hemos olvidado la forma de dar a luz sin dolor. Nuestra mente y nuestro útero recibieron información que de a poco condicionó el parto a un estado de sufrimiento. Según Frederick Leboyer, médico especialista en obstetricia y ginecología y escritor de algunos libros, afirma que  el miedo puede ser el principal causante de contracciones patológicas o calambres, dejando de lado contracciones verdaderamente ‘adecuadas’, ‘buenas’, generadoras de placer al momento de la labor de parto y el alumbramiento.

Teniendo en cuenta este gran descubrimiento, del que se habla con más detenimiento y detalle en el libro Pariremos con Placer de Casilda Rodrigáñez Bustos, hoy quiero compartir contigo algunas medidas externas, para planificar con tiempo y garantizar un  ambiente adecuado, para  que tu  mente logre conectarse con su parte instintiva y  pueda fluir así la gran posibilidad de tener un parto diferente, alegre, soñado y hasta posiblemente orgásmico.

a) Lee y entérate sobre las diferentes opciones de parto.

Recuerda que hay partos hospitalarios y alternativos. La opción que escojas es determinante ya que definirá el lugar donde nacerá tu bebé. Puede ser un hospital, una clínica y hasta en tu propia casa. Puedes escoger entre un parto seco o en agua, recuerda que la cesárea es una cirugía necesaria en casos excepcionales, esta no es una primera alternativa.

Lo ideal es que puedas elegir la opción de parto con la que te identifiques, con el personal médico con los que creas te sentirás cómoda y el ambiente que se alinee a tu deseo como madre respecto al nacimiento.

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b) Infórmate y prepárate para ser mamá

No toda la información que circula por la red es creíble, ni la que te dicen tus amigas o familiares. Debes  discriminar información y acudir a tu médico cuando tengas dudas y creas que no has podido contestarlas tú misma. Revisa información sobre el embarazo y el parto, sobre las recomendaciones de la OMS para un parto más seguro,  así como acerca de lactancia y post parto.

Busca cursos  prenatales con profesionales o personas certificadas. Nuestra ciudad te ofrece una gran variedad de preparadoras prenatales y doulas que pueden informarte y ofrecerte una buena preparación.

c) Busca la compañía de una Doula.

Las doulas certificadas se especializan en medidas de confort para el embarazo y parto. Además pueden proveerte de buena información y compañía, no sólo durante el embarazo (preparación prenatal integral) sino durante el parto (acompañamiento) y en el puerperio asesorándote en temas de lactancia, cuidados del bebé, etc.

d) Crea tu ambiente

El día del parto cuenta con un espacio en el  que te sientas cómoda, de preferencia con baja luz. Evita las visitas que te distraigan y no aporten. Escucha música suave, respira y relájate. Busca un ambiente que eleve las hormonas del parto (oxcitocina y endorfinas).

Michel Odent, prestigioso ginecólogo francés, pionero en la promoción del parto fisiológico,  decía que hay que mamiferizar el parto.

Para que un parto sea fácil, hay que redescubrir las necesidades básicas que compartimos con todos los mamíferos. Y todas las hembras, para segregar oxcitocina, esa hormona del amor que hasta hace poco se necesitaba liberar para poder dar a luz, necesitan sentirse seguras y que su nivel de adrenalina sea muy bajo. En la selva, si una hembra está a punto de dar a luz y se da cuenta de que tiene un depredador cerca, segregará adrenalina para poder defenderse y retrasará el parto para cuando se sienta más segura. Los mamíferos necesitan sentirse seguros y no observados para dar a luz”.

Queridas mamis es necesario que volvamos a la esencia de la vida  y confiemos en la sabiduría de nuestro cuerpo.

Vayamos de la ficción a la acción por un parto feliz. Invoquemos a la vida desde nuestro instinto, desde el amor, desde la entrega y posibilidad de tener una experiencia diferente a la que nos acostumbraron a creer.  Tu sabes que toda esa sabiduría está en ti, atrévete a ir más allá.

Por: María Isabel Yánez Tatés, Doula Certificada

 

Video recomendado: http://www.youtube.com/watch?v=JHDqWIJtG0E

 

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